CONVERSACIÓN ENTRE UN NATIVO DIGITAL Y UN NATIVO ATL 04 Agosto 2017

Para nadie es un secreto que la industria está pasando por grandes cambios; es común escuchar en las diferentes entrevistas que se le hacen a presidentes de agencia y directores creativos, historias de millennials talentosos que deciden cumplir sus sueños, sueños que se alejan de la lluvia de luminarias y el reconocimiento e implican viajar por el mundo o vivir en la playa. Quizá esta faceta solo es un cambio generacional que como siempre, es difícil de asimilar. Pero en PVS quisimos abordar este tema y hablar directamente con los implicados, por eso hoy les traemos una conversación entre un nativo digital y un nativo ATL. Nuestra community entrevistó al director estratégico, Francisco “Pacho” Serrano, acompáñennos y lean qué conclusiones salieron de este diálogo.  


Cuéntame un poco sobre el momento en que entraste al mundo de la publicidad.

En 1989 (bienvenidos los cálculos burlones) ya estaba seducido por el glamour de las grandes agencias. Inicié mis estudios en la Tadeo y paralelamente me regalé a trabajar de "training" (o marrano) en agencias de profesores de la U.

Pegué artes finales con cauchola, recorté periódicos y revistas para los estudios de competencia, corregí ortografía de directorios y catálogos, organicé carruseles de diapositivas para presentaciones de campañas y digité en linotipos los textos para artes finales de piezas impresas (más de uno tendrá que entrar a Google a buscar qué diablos es o era un linotipo).

Nada se compara con esa adicción por entender lo que hacían los tales "creativos", cuando medianamente lo entendí probé suerte enviando una "Hoja Debida" a las tres agencias más importantes en su momento, me llamaron de las 3 pero McCann me hizo la primera oferta real de trabajo, allí empecé a redactar mensajes publicitarios y a redactar esta historia.

Entre ese muchacho que entró a la publicidad en ese momento y un muchacho que entra a la publicidad hoy ¿qué diferencias ves?

El paisaje es bien diferente, la tecnología hizo su tarea. Comparar las herramientas me hace sentir viejo, pero comparar la capacidad de ser inconforme con las primeras ideas me hace sentir pelao.

Considero (humildemente) que tener tanta información al alcance, de manera tan fácil y rápida, nubla a la nueva generación de la capacidad de investigar, conocer y explorar con mayor pasión.

Creo que a veces se delega demasiada responsabilidad a los dispositivos y plataformas informáticas, demasiada forma con poco fondo, mucho clic y poco lápiz, mucho seguimiento de tendencias y poca capacidad de generar nuevas... para cerrar la idea, y sin temor de sonar redundante, me molesta lo fácil que les parece tomar el camino fácil.

Pero hay una diferencia admirable: son generosos, mucho, al punto que no se cansan de enseñar a los dinosaurios pseudoanálogos como yo cómo se está moviendo el mundo.

¿Cómo ves a las agencias hoy, en este cambio de la era digital?

Cogiendo el paso. Insisto mucho en que las herramientas son asombrosas, las posibilidades de segmentar audiencias son cada vez más precisas, los hábitos de consumo de información son fluctuantes pero casi predecibles, lo cual nos permite generar nuevos métodos para minimizar la brecha entre marcas y consumidores.

La inmersión en lo digital es fundamental para la evolución de las agencias, pero lo realmente vital es entender su utilidad para hacer lo que siempre hemos hecho: seducir y persuadir.

Los pregoneros no desaparecieron con la llegada de la prensa, ni la prensa con la radio, ni la radio con el cine, ni el cine con la televisión, así que ningún medio será extinto por la llegada de internet, las redes sociales o las aplicaciones.

La magia seguirá estando en la estrategia, en la creatividad, en enviar el mensaje adecuado, a la persona adecuada, en el momento adecuado y a través del medio adecuado... y la era digital trae consigo nuevos de esos medios.

¿Cómo vives tú personalmente los cambios de esta nueva era?

Ay Dios... esa pregunta es un espejo donde descubro nuevas arrugas. Pero bueno, digamos que a pesar de que ahora voy más rápido, me preocupo más que ayer por mantener la buena letra.

La nueva era me acerca más a los que quiero y a lo que quiero. La respeto, acepto que soy dependiente de ella, sin embargo, no hay nada que disfrute más que aquellos instantes de rebeldía en que compruebo el enorme poder de seducir con un mensaje escrito a mano.